sábado, 24 de noviembre de 2012

SOBREDOSIS DE AZÚCAR

He preferido colgar este comentario en este blog que tengo olvidado.
Hablo de la desilusión que me he llevado con una novela. La ha escrito una amiga mía de mi ciudad. Me ha pedido que la leyera y que le diera su opinión. Y yo he accedido.
Bueno, al principio, debo de decir que tenía la sensación de estar viendo una telenovela. La protagonista ha terminado por caerme mal porque me parecía una imbécil. Aguanta carros y carretas y se sacrifica abnegadamente por una hermana que se merece que le partan la cara. Aparece un niñito monísimo cuya función es ser adorable (y me ha parecido repelente) y la típica amiga estrafalaria que aparece en todas las telenovelas.
He estado leyendo una novela durante días. He llorado. He sufrido con ella. Pero el final me ha trastocado por completo. ¡Agh! Ha sido...¿Cómo decirlo? Demasiado almibarado...Demasiado bonito...Demasiado irreal...
Todo termina tan bien, tan bonito, tan perfecto. No me lo creía. ¡Es que después de todo, no me lo podía creer!
Igual que en las telenovelas. ¿Alguien se puede creer que después de trescientos capítulos odiándose por tonterías o porque los malos meten cizaña se reconcilien y lo olviden todo en diez minutos? Pues aquí pasaba exactamente lo mismo.
Después de haberla leído de cabo a rabo, había cosas que escapaban a mi entendimiento. ¿La prota perdona rápidamente a su hermana todas las putadas que le hace, con perdón, y no pasa nada? Resulta ser una auténtica Mary Sue. Su padre le pega. La hermana le hace la vida imposible. La madre está muerta. Nadie de su familia la quiere. ¡Pobrecita! Y es muy guapa, por supuesto. Los hombres la adoran. La echan de casa y ella sufre mucho. ¡Pobrecita! La venganza del héroe resulta quedar en un ¡buah! No consigue su objetivo, que es humillar a la familia de ella. Es más, casi le agradecen que les arruine. ¿Cómor? Hay cosas que se mencionan de pasada. Y falta la reconciliación entre la protagonista y su familia. Se llevaban a matar y en dos líneas, después de haber estado a punto de morir y después de todo lo que le han hecho, son todos felices y se quieren. ¿Se lo cree alguien? ¿Qué me he perdido?
Perdonad. Hoy me ha salido la vena cínica y no he sabido valorar la historia en su contexto. 
No he sabido apreciar que el bien siempre acaba triunfando sobre el mal. Pero me gusta ser realista. La vida real es un asco.
La gente no es tan buena. La gente no perdona tan rápidamente a quien te ha hecho tanto daño. La gente no olvida con tanta facilidad a un gran amor. La gente se rebela cuando se ve acorralado. La gente no puede ser tan estúpida. Somos personas. Tenemos muchos defectos. Somos seres muy complejos. Somos imperfectos. Nuestras historias casi nunca tienen finales felices, excepto en contadas situaciones. El situarte al borde de la muerte no va a cambiar nada. Ni tus padres te van a querer ni tu hermana va a jurar que dejará de hacerte la puñeta ni el gran amor de tu vida te dirá cuánto te quiere.
La vida real provoca arcadas.
Esta noche, no he pegado ojo. Me he desvelado y no podía conciliar el sueño. Por eso, me he despertado con el pie izquierdo y he hecho esta entrada.
Cuando no duermo, soy más negativa. Más pesimista...Y confieso que soy muy pesimista. Pero, cuando estoy toda una noche sin poder conciliar el sueño, dando vueltas y más vueltas en la cama, me vuelvo aún más pesimista. En lugar de ver la vida de color de rosa, la veo de color negro.
Mañana, lo prometo, estaré de mejor humor. Si consigo conciliar el sueño esta noche.
¡Hasta mañana!
 "Los Osos Amorosos". Cuando era pequeña, me encantaba esta serie. Ahora, huyo de ella. Pero esta imagen bien podría encajar en la novela que he leído.
Lo peor es que no sé cómo decirle a mi amiga que no me ha gustado nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada