martes, 22 de enero de 2013

GRANDES MISTERIOS LITERARIOS: ÓSCAR WILDE Y LOS ANUNCIOS

Hola a todos.
Hoy, estoy a punto de alcanzar en este blog el mismo doce entradas que he hecho a lo largo de este mes. ¡Justo el mismo número de entradas que hice a lo largo de todo el año pasado!
Llevar dos blogs es muy complicado, lo sé. Hay que cuidarlos a ambos porque, si no se cuidan, corren el riesgo de marchitarse. Como les pasa a las plantas. Y yo me he propuesto cuidar todos los blogs que tengo.
Con esta entrada de hoy, doy rienda suelta a todas mis neuras e inicio una nueva sección titulada Grandes misterios literarios.
Trato de dar a conocer los que, al menos, para mí, son los mayores misterios de la Literatura.
Para empezar, hablaré de una curiosidad que me ronda desde la primera vez que leí El fantasma de Canterville.
Se trata de un relato corto de uno de los mayores genios de la Literatura inglesa, Óscar Wilde.
Cuenta la historia de sir Simon, un noble que asesinó a su esposa y, como castigo, fue emparedado por los hermanos de ésta, que lo dejaron morir de hambre. Su fantasma se dedica a aterrorizar a todos aquellos que habitan en su castillo.
Hiram Otis es un americano que se va a vivir al castillo en compañía de su mujer y de sus cuatro hijos. Sir Simon utilizará toda clase de estratagemas para echarlos, pero no lo consigue. En cambio, la hija de la familia, Virginia, ayudará a sir Simon a encontrar la paz para su atormentada alma.
No se trata de un cuento de terror, al menos, no como lo era Drácula. Se viven momentos de cierta angustia hacia el final, cuando Virginia ayuda al fantasma de sir Simon a descansar en paz. Prima cierta crítica hacia los estadounidenses (recordemos que Estados Unidos fue colonia inglesa hasta el año 1776), pero en un tono muy liviano. Lo que más abunda es el humor. Encontramos buenos momentos de humor con las trastadas que sufre el fantasma de sir Simon a manos de los gemelos Otis, empeñados en hacerle la vida (más bien, la Eternidad) imposible. En esas ocasiones, te ríes a carcajadas porque estos gemelos son la caña.
Pero hay un rasgo que resulta llamativo. Hiram Otis se pasa toda la novela haciendo promociones. Promociona limpiamanchas. Promociona aceites lubricantes para cadenas. ¿Acaso es vendedor a domicilio? No. Es político. ¿Un político que hace las veces de vendedor?
Leer El fantasma de Canterville es como ver un episodio de una telecomedia española de hace quince años. ¿Os acordáis de Médico de familia? Se pasaban tres cuartas partes del episodio en la cocina enseñando bien los cereales y la leche que tomaban. Publicidad subliminal se llama. Te meten el producto por los ojos y, sin darte tú cuenta, acabas yendo a comprarlo. En La casa de los líos, hubo un momento en que dejaron de hacer publicidad subliminal y pasaron a hacer publicidad directa y, en ocasiones, cansina hasta de las cintas de vídeo que veían los críos que salían en la serie.
Pues aquí todo el rato se pasa Hiram hablando de la maravilla de los productos que lleva consigo.
Esto me hace hacerme algunas preguntas.
¿Le estaban pagando a Óscar Wilde por introducir en sus relatos ciertos productos para darles publicidad? ¿O él introdujo esos productos para darle publicidad y, de paso, las marcas tuvieran que algo que agradecerle? ¿Influiría la publicidad de esos productos a la hora de estrenar sus obras o cuando publicó El retrato de Dorian Gray para aumentar sus ventas?
Son preguntas que no sabría darles una respuesta.

2 comentarios:

  1. Me ha fascinado esta entrada, linda, porque adoro todo lo relacionado con Wilde y los misterios son una maravilla para conocer un poco acerca de nuestro autores y personajes favoritos, muchas gracias por compartir esta información.

    Besos.

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    1. Óscar Wilde es para mí uno de los mayores genios de la Literatura Universal.
      Estoy releyendo "El retrato de Dorian Gray" y me está gustando aún más que cuando lo leí la primera vez.
      En el caso de "El fantasma de Canterville", me llamó mucho la atención la promoción que hace Hiram de los productos que lleva consigo. ¡Es como ver un anuncio de la tele muchos años antes!
      Un fuerte abrazo, Aglaia. Me alegro que te haya gustado.

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