viernes, 26 de abril de 2013

BERKLEY MANOR (EDITADO)

Hola a todos.
Como se suele decir, hemos llegado a la mitad del relato. Ya falta menos para que conozcamos el desenlace del mismo. ¿Qué va a pasar entre Chris y Melanie? ¿Se verán finalmente las caras Kate y sir Marcus? ¡Sólo hay una forma de averiguarlo.

-¿De verdad piensas irte?-le preguntó Eleanor a Melanie-¿Cuándo lo has decidido?
                    Melanie, Eleanor y Victoria estaban dando un paseo por el jardín.
-No sé qué hacer-respondió Melanie-No quiero estar en este sitio. ¡Da miedo!
                    Eleanor y Victoria estaban al tanto de lo ocurrido. El carpintero había llegado a la mansión un rato antes. Se ofreció construir gratis el ataúd del bebé.
                   Humphrey intentaba, en vano, contener las lágrimas. El ama de llaves estaba desencajada. Cierto era que no había tratado bien a Pamela cuando se enteró de que estaba embarazada. Sentía fija sobre las miradas cargadas de reproche de Humphrey. ¡Pero ella no tenía la culpa de lo ocurrido!
                  ¿Por qué no lo entendía?
-Todo esto ha sido demasiado para mí-admitió Melanie-No estoy acostumbrada.
-Es normal que te sientas así-afirmó Victoria-Y nosotras te apoyamos.
-Regresaremos las tres a casa-intervino Eleanor.
                 Pamela seguía en la cama. Había pasado un día desde que dio a luz de forma prematura a su hijo y nadie era capaz de contarle que el niño había muerto. El médico, a duras penas, había podido detener la hemorragia, pero existía un grave riesgo de infección. Pamela tenía fiebre muy alta. El médico le había practicado una sangría.
-¿Cómo se atreve ese salvaje a hacerle eso a la pobrecilla?-se quejó la lavandera mientras lavaba un camisón de lady Christine.
               Uno de los mozos de cuadras estaba cerca de la lavandera mientras la mujer lavaba la ropa y la tendía, por lo que oía perfectamente sus quejas.
-Dice que ha detenido su hemorragia-dijo la lavandera. Sus ojos estaban llenos de rabia-¡Pero le causa otra hemorragia! ¿Y piensa ese inútil que se va a curar? ¡La acabará matando!
-Deja al médico-le aconsejó el mozo de cuadras-Él sabe lo que se hace.
-¡Ese idiota no sabe nada!-escupió la lavandera.
                 Restregó con rabia el camisón de lady Christine.
-No la pagues con el camisón-le indicó el mozo de cuadras.
                  La lavandera le ignoró. Estaba realmente furiosa.
                  Humphrey intentó cumplir, en la medida de lo posible, con sus obligaciones como ayudante de cámara de lord Duncan. Pero su señor estaba como ausente. Al intentar vestirle, lord Duncan se cayó al suelo. Las piernas se negaban a sostener el peso de su cuerpo. Humphrey lo levantó como pudo. Le ayudó a sentarse en la cama.
-Su Excelencia...-dijo el ayudante de cámara-Entiendo vuestro dolor. Y os compadezco. Porque a mí me ha pasado lo mismo.
-Mi hijo ha muerto-dijo lord Duncan. Sus ojos estaban vacío de toda expresión cuando se posaron sobre Humphrey-¿Lo sabías?
-Su Excelencia, yo acabo de ser padre y mi hijo, por desgracia, apenas ha vivido unas pocas horas porque nació muy mal-le contó Humphrey-Nació antes de su tiempo. No estaba bien. Ahora, él y el señorito Toby están juntos. Sé que vuestro hijo cuidará muy bien de mi hijo.
                Lord Duncan no pareció reaccionar ante aquella noticia. Se quedó mirando al vacío. Humphrey se retiró discretamente. No servía de nada hablar con el duque. Sólo quería estar solo. Y Humphrey también quería estar solo.
               Melanie, Eleanor y Victoria caminaban en silencio por el jardín.
               Las tres jóvenes pensaban en todo lo que había pasado en los últimos días. Ya había pasado una semana desde su llegada a Berkley Manor. Una semana en la que habían asistido a un velatorio. Una semana en la que sentían que la mansión se estaba convirtiendo en algo parecido a un mausoleo.
              Al menos, pensó Eleanor, tengo a Justin. De no ser por él, la chica se habría vuelto loca. Victoria miraba a su hermana. Y miraba también a Melanie. Estaba al tanto de la relación clandestina que mantenía Eleanor con Justin. Y sospechaba que Melanie debía de tener algún tipo de relación amorosa con alguien. Ignoraba con quién.
               No se atrevía a preguntarle con quién se estaba viendo. Se decía así misma que no era asunto suyo. La curiosidad era muy fuerte. Pero no era el momento adecuado para hablar de ciertos temas.



-Siempre nos quedará el viaje a Londres-afirmó Victoria.
-No tengo ganas de ir a Londres-le aseguró Eleanor-Me voy a aburrir como una ostra. Iremos al teatro. Iremos a bailes.
-Parece emocionante.
-Es aburrido.
                Melanie permaneció ajena a la conversación que mantenían las dos hermanas.
                Vio el caballo de Chris en el establo.
                El joven estaba dentro. Debía de estar hablando con Humphrey. Se preguntó de qué estarían hablando. Deseó poder estar con él. Quería verle de nuevo. Preguntarle si era capaz de enfrentarse de nuevo a un momento tan doloroso. El entierro de un niño...Chris era un chico fuerte. Pero la necesitaría a su lado. Necesitaría todo el apoyo del mundo. Y Melanie quería estar a su lado.
-Disculpadme-les dijo a sus amigas.
-¿Adónde vas tan deprisa?-inquirió Eleanor.
-Voy a ver cómo está Pamela.
                Entró dentro de la mansión. Buscó a Chris por el salón y no lo encontró. Finalmente, lo encontró en el hueco de la escalera. Humphrey estaba sentado en el hueco llorando. Chris estaba sentado a su lado.
-Si Pamela se muere, abandonaré Berkley Manor para siempre-le avisó Humphrey al joven vicario-No hay ya nada que me retenga aquí.
             Humphrey era un hombre que frisaba los cuarenta años.
             Era viudo y no tenía hijos.
              Pamela había supuesto un soplo de aire fresco en su vida.
-¿Y qué piensas hacer?-le preguntó Chris.
-Buscaré trabajo en otra parte-respondió Humphrey-Pero no voy a permanecer por más tiempo en este lugar. Su Excelencia no está bien. Está cada vez peor. Y...A veces, desearía estar muerto.
-No debes de hablar así.
-¡Es la verdad!
-Tienes que pensar en Pamela.
               En aquel momento, una de las criadas se dirigió corriendo hacia el hueco de la escalera. A punto estuvo de tropezar con Melanie.
-¡Humphrey!-chilló la mujer-¡Corre!
-¿Qué ocurre?-preguntó el aludido.
              Salió de debajo de la escalera.
              Chris, entonces, se dio cuenta de que Melanie estaba allí. La muchacha tenía fija la mirada en dirección a la cocina.
-¿Qué habrá pasado?-preguntó sin dirigirse a nadie en concreto.
-No lo sé-respondió Chris.
              El corazón les dio un vuelco a ambos. Melanie no quiso ni pensar en lo que había pasado en el sótano. Apretó los puños con desesperación. Chris se acercó más a ella. Contenía la respiración. Entonces, escuchó un grito. Procedía del sótano. Era un grito de dolor.
             Se oyó en toda la mansión. Retumbó en la mente de Melanie. La muchacha se persignó.
-No...-susurró.
              Las piernas se negaron a sostener por más tiempo el peso de su cuerpo. La oscuridad lo inundó todo.
-¡Melanie!-gritó Chris.

              La joven tardó algún rato en volver en sí.
-Melly...-escuchó una voz femenina que la llamaba.
-¡Ya despierta!-exclamó otra voz femenina.
               La cabeza de Melanie le daba vueltas. Se encontraba acostada en la cama. No sabía si estaba en su habitación o si estaba en otra habitación. Alguien le había quitado los zapatos. Miraba todo con expresión atónita. Intentaba recordar lo que le había pasado.
-¡Por fin!-exclamó una mujer de más edad.
                Le estaba dando de oler un frasquito de sales. Melanie apartó el frasquito con la mano débil. No estaba sola. Eleanor, Victoria, Chris y la doncella personal de lady Christine estaban a su lado. Miró a Chris.  Su presencia allí la confortaba. Éste le cogió la mano. Se la besó.
-Mi Bella Durmiente...-pensó.
               Se echó en cara así mismo el haber pensado eso. Melanie se había desmayado. Había ocurrido una tragedia abajo. No podía fantasear con ella. Era impropio de él. Pero quería estar a su lado. Quería cuidarla. Quería protegerla.


           
-Nos ha dado un buen susto, señorita-le hizo ver la doncella-Cuando el vicario Pemberton la cogió en brazos y la subió a su habitación, pensé que usted también. ¡Esto parece una epidemia! ¿Quién nos protege? ¡Nadie! Pero...¡Se ha despertado, señorita! Pensábamos que usted también nos había dejado. ¡Menos mal que no ha sido así!
-¿Dejado?-inquirió Melanie.
               Eleanor la ayudó a incorporarse en la cama.
-El médico está todavía en el sótano-dijo Eleanor-Si quieres, le digo que suba a verte.
-Médico...-susurró Melanie.
              Entonces, la chica recordó todo lo que había pasado. Un sollozo se escapó de su garganta. Se abrazó a Chris con desesperación. Tenía la sensación de que se estaba ahogando.
-Ya ha pasado todo, Melly-le susurró Chris-Puedes dejarlo ir.
               Melanie derramó muchas lágrimas. No sólo estaba pensando en el bebé y en Pamela. Estaba pensando también en Peter. En Toby...En su otro hermanito...Todos ellos se habían ido antes de tiempo. Y la sensación que sentía era amarga. Muy amarga.



9 comentarios:

  1. ¿Ya por la mitad? Me alegra saber que aún tenemos mucho por leer ;)

    Siento tanta pena por Melanie, creo que es el sentimiento que siempre perdura en mi corazón, siento que ha sufrido demasiado para ser tan joven y que aún así muestra una tremenda nobleza, pero la vida sigue dándole muchos sinsabores.

    Besos.

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    1. Hola Aglaia.
      Esta historia pienso acabarla el mes que viene, si puedo.
      Empezaré con otra en cuanto termine ésta. Y pienso dar alguna que otra sorpresa a lo largo del mes de mayor.
      Melanie, aunque no lo aparente, es mucho más fuerte de lo que la gente piensa.
      Un fuerte abrazo, Aglaia.

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  2. Uy dios cada vez esta más interesante te mando un beso y te me cuidas

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  3. Holaaa!! Me ha encantado este trocito, esperando al siguiente. Tiene un premio en mi blog!! http://parabatai4ever.blogspot.com.es/?m=1
    Bess^^

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    1. ¡Mil gracias, Clary!
      Me paso ahora mismo a recogerlo.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Ohhh, ya la mitad, el tiempo vuela y mas en buena compañia.
    Me gusta mucho mi amiga del alma
    Besos

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  6. Pobre Melanie, tantos sucesos tristes juntos y justo ella que tiene la sensibilidad tan desarrollada, me gusta cómo es capaz de sentir empatía por gente que apenas conoce y preocuparse sinceramente por ellos...
    La historia está súper interesante, espero poder leer unos cuantos capis para no quedarme con la intriga :)

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