lunes, 20 de abril de 2015

ALGO PROHIBIDO

Hola a todos.
Me he animado a subir a este blog este relato que escribí hace algún tiempo.
En realidad, escribí de él cuatro hojas en una libreta más bien pequeña, lo dejé ni me acuerdo cuándo y, revisando entre mis archivos, lo encontré y me animé a terminarlo.
Tiene sus años y no es perfecto, pero, aún así, he querido compartirlo con vosotros.
Lo iré subiendo poco a poco. Hay detalles que me gustaría corregir.
Está dividido en partes y deseo de corazón que os guste.
Es una historia que podría sonar típica y tópica (una relación amorosa entre un profesor y su alumna), pero es una historia que me ha encantado poder terminar y que deseo de corazón que os guste.

HIGHER TOWN, EN LA ISLA DE SAINT MARTIN, EN EL ARCHIPIÉLAGO DE LAS SORLINGAS, 1836

                      La puerta de la clase de David se abrió. Hacía unos cinco minutos que había sonado el timbre. Todas las alumnas estaban sentadas cada una en sus respectivos pupitres. David Alexander llevaba algún tiempo trabajando en aquella Academia Para Señoritas. Había abierto el libro de Historia. Era el profesor de Historia. 
                      Ventajas de ser el hijo del bibliotecario de la isla, pensó David con cierto orgullo. Se había criado entre libros leyendo historias que habían cautivado su imaginación cuando era un niño. 
-Adelante...-dijo. 
                      Una cabeza asomó con cierto titubeo por la puerta. 
-Hola...-dijo con nerviosismo-No...Buenos días...
-Señorita Johnson...-dijo David-Llega tarde. Hace cinco minutos que sonó la campanilla. 
-Yo...He pasado mala noche. Se me han pegado las sábanas. Es la primera vez que me pasa, señor Alexander. Yo le prometo que no volverá a pasar, profesor. Se lo aseguro. 
-Está bien. Pasa. ¡Qué no se vuelva a repetir! ¿Queda claro?
-Sí, señor Alexander. 
-Está bien. 
-¡Oh! ¡Mil gracias!
                       Violet Melanie Johnson se controló. 
                       Era una joven de dieciséis años. Una de las alumnas de David...Era un joven amable apenas siete años mayor que ella. 
                      Violet era la hija de uno de los hombres más ricos de Higher Town. Un terrateniente que no veía la hora de presentarla en sociedad. Quería casarla con algún aristócrata. 
                       No debía de ponerse a dar gritos. Hacía cosas impropias de una señorita. Kate, su madre, le decía que debía de moderar su temperamento. Le podía traer problemas en el futuro. 
                      Habían decidido sus padres que debía de estudiar en aquella Academia. Se relacionaría con jóvenes de su misma posición social. 
                      Las señoritas no debían de lanzar grititos. Las señoritas no debían de reírse de forma escandalosa. Las señoritas no soñaban con el profesor de Historia. Y Violet había logrado no reírse de forma escandalosa. Había logrado no lanzar grititos. 
                      Caminaba erguida. Sabía cómo comportarse ante la mesa. Lo que se esperaba de ella. 
                      Pero soñaba con el profesor de Historia. 
                     La muchacha entró en clase y vio que había algo escrito en la pizarra. 

                     ATENAS-PERICLES. 

                     Se sentó en su silla. Sonrió a su compañera de pupitre. 
-El señor Alexander es muy amable-le comentó ésta-Nunca se enfada con nosotras por nada. 
                    El corazón de Melanie latía a gran velocidad. 
                    Le pasaba lo mismo cada vez que veía a David. 
                   Así era como pensaba en él. Como David...El apuesto joven que veía todos los días. ¡Basta!, se ordenó así misma.
-Bien...-dijo David-Hoy, vamos a estudiar La Edad de Oro de la Atenas Clásica. ¿Alguien puede decirme quién es Pericles?
                      Violet era ella misma.
                     La mirada de David se posó en ella. No era capaz de ver la clase de pensamientos que tenía su profesor acerca de ella.


                                 

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