viernes, 6 de junio de 2014

GRANDES TÓPICOS DE LA NOVELA ROMÁNTICA: ESOS FRANCESES TAN MALOS

Hola a todos.
Hoy, me gustaría hablar acerca de un tópico de la novela romántica que me tiene un poco harta.
En las novelas románticas que transcurren en la Regencia, se habla de la guerra que está teniendo lugar en el continente europeo. Mientras en Inglaterra seguían con sus bailes y sus fiestas, en Francia o en España se enterraban a los muertos.
En todas esas novelas, el protagonista es jefe de espías o es un espía al que todo el mundo, empezando por el Príncipe Regente y siguiendo por Wellington, adora y admira. Además de espía o de jefe de espía, el hombre es todo un libertino que bebe hasta perder el conocimiento y se acuesta con miles de mujeres. Y, por si fuera poco, ostenta un título, sus tierras (que no visita desde hace siglos) son las más productivas del país y, aunque se gaste las libras en juergas y furcias, es el más rico de todo el país. Aquí, dejamos la novela romántica y entramos en la ciencia-ficción.
El caso es que el protagonista conoce a la heroína en estos casos:
-Sospecha que es sobrina (recordemos que la heroína pocas veces tiene un padre o una madre) de un traidor, es decir, de alguien que prefiere servir a Napoleón. Por supuesto, eso no llega a pasar. El tío de la protagonista es más patriota que nadie. Casi siempre es un agente encubierto que se está haciendo pasar por traidor para descubrir al verdadero traidor.
-La heroína también es espía al servicio del Príncipe Regente y de Wellington y se pone bajo sus órdenes.
-La conoce en una misión encubierta.
Aquí los malos malísimos son los franceses. No fallan. Novela de la Regencia que hable de las guerras napoleónicas, novela en la que los franceses son los malos muy malos. Malos sin matices...Malos planos...
Malos hasta decir basta.
No tienen motivación alguna más que el hecho de ser franceses y servir a Napoleón. Como los héroes, que siempre anteponen el deber a la familia o al amor hasta que la heroína es secuestrada o le pegan un balazo (una herida superficial, no se asusten). Lo del rapto y la experiencia cercana a la muerte de la heroína es otro tópico que merece ser tratado en otro momento.
En el caso de los malos, calcos del héroe, se parecen a ellos hasta en el carácter. Pero son franceses y son malos.
Si hay una saturación de franceses malos, no se preocupen porque se puede encontrar a otro malo, pero relacionado con los franceses: el inglés que decide ponerse a las órdenes de Napoleón.
Este personaje es tratado con todos los defectos habidos y por haber. Puede ser como el héroe en cuanto al carácter y la forma de vida, pero, en lugar de mostrarnos a un experimentado amante digno de alabanza, nos muestran a un depravado sádico.
En lugar de mostrarnos a un ser inteligente, se nos muestra a alguien sin entrañas.
Puede hacer lo mismo que el héroe, pero es mostrado como algo negativo.
Naturalmente, tanto el francés como el traidor mueren. No a manos del héroe, sino que o se suicidan o sufren un accidente en una pelea. El héroe, aunque haya matado en el pasado en la mayoría de los casos, eso se menciona muy de pasada. No puede mancharse las manos con sangre.
O lo mata al francés o al traidor un amigo del héroe que pasaba por allí de casualidad. ¿?
Otro tópico es el rechazo que produce lo francés en estas novelas. Si la protagonista tiene un nombre francés, lo rechaza y se busca un nombre más anglosajón.
Si la protagonista es francesa, se cambia el nombre por otro inglés y trata de disimular su acento.
Si, por un casual, es una espía al servicio de Napoleón, se enamorará del aristócrata jefe de espías inglés, dejará de servir a Napoleón y empezará a servir a Wellington más por amor que por convicciones.
Cansa un poco (en mi caso, me saturaron) de que los malos sean los mismos y que sean malos sin matices y planos como una tabla lisa.
Personalmente, soy más de matices. Ni todo el mundo es bueno ni todo el mundo es malo. Quiero pensar que todavía hay gente buena en el mundo, aunque la realidad se encargue de demostrarme lo contrario cada vez que veo el Telediario.
Soy más bien de matices. Ni blanco...Ni negro...Ni rosa...Un gris rosáceo es el color perfecto.


1 comentario:

  1. Uy tienes razón a mi me gusta mucho cuando las autoras hacen a sus personajes humanos y no con topicos definidos. Te mando un beso y te me cuidas

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