jueves, 26 de febrero de 2015

MI OBSESIÓN FAVORITA: ISLAS

Hola a todos.
Desde que era niña, siempre me han atraído los lugares donde, en el pasado, vivieron personas y están deshabitados, los núcleos de población escasos y las islas. No hablo sólo de las islas que todos conocemos, tanto en España como en el resto del mundo. Hablo de islas menos conocidas.
Sin ir más lejos, el río Támesis está salpicado de islas donde uno podría perderse. Islas donde la gente se retiraría para estar tranquila entre temporada social y temporada social.
Aquí, en España, tenemos islas en las costas de Andalucía, Cantabria, Galicia, Murcia, Valencia, Cataluña, Asturias y el País Vasco. Por no hablar de los archipiélagos de Alhucemas y de Chafarinas.
Escocia va más allá de las Highlands. Si uno se mete en la Wikipedia, descubrirá las bonitas islas que nos ofrece. Y lo mismo digo de Gales, de Irlanda, de La India, de Estados Unidos, de Ecuador.
Y la lista es infinita.
Os dejo con una foto de una isla que a mí llamó la atención hace unos años. Se trata de la isla de Phillimore, situada en el río Támesis a su paso por el condado de Oxfordshire.
Una isla de densa vegetación y deshabitada...Pero donde se respira la paz.



Más o menos, je, je.

miércoles, 21 de enero de 2015

ELIMINADA "NOCHE DE BODAS EN MARSHALL ABBEY"

Hola a todos.
Hago esta entrada para comunicaros la eliminación de mi relato Noche de bodas en Marshall Abbey. 
De momento, no puedo contaros más nada sobre el asunto.
Muy pronto, tendréis noticias y cruzo los dedos para que sean buenas. Quiero daros una sorpresa con esta historia.
¡Mil gracias por estar ahí leyendo y comentando!
Y perdonad las molestias.

miércoles, 14 de enero de 2015

ILUSIONES ROTAS

Hola a todos.
Aquí os traigo el inicio de mi relato Ilusiones rotas. 

POPLAR ISLAND, EN EL RÍO TÁMESIS, A SU PASO POR READING, 1941

                          Los sollozos de Zayra se oyeron en toda la isla. 
                          Acababa de perder a su única hija. Sophie, de veinte años, había fallecido víctima de una enfermedad fulminante. 
                          Mistress Karen, esposa del dueño de la mansión, muerto tiempo atrás, se acercó a Zayra para consolarla. 
                          En la mente de las dos estaba el mismo pensamiento. 
                          Alexander era el nieto del dueño de la mansión, si bien no era nieto de Karen, bastante más joven que su abuelo. 
                          O supuesto abuelo, recordó mistress Karen para sus adentros. Era una historia que le contaron tiempo atrás. 
                         La madre de Alexander no era realmente hija del dueño de aquella mansión. Se casó con él porque había quedado embarazada y estaba soltera. Su marido reconoció a su hija como suya. Le dio sus apellidos. 
                         Tiempo después, creció y se casó con el padre de Alexander. En realidad, aquel joven era el hijo bastardo de una modistilla. Sin embargo, gracias a su inteligencia, logró hacer una fortuna. Se dedicó al comercio de armas. Con la Gran Guerra, amansó toda una fortuna. Dinero que había logrado con el derramamiento de sangre. 
                         El matrimonio fue un completo fracaso. Alexander no conservaba recuerdo alguno de su padre, muerto cuando él tenía dos años. 
                        Y su madre había pasado tanto tiempo fuera que para él era una completa desconocida. 
                        Zayra y mistress Karen fueron las que lo criaron. 
                         Alexander era un año mayor que Sophie. Los dos habían crecido juntos. Habían jugado juntos cuando eran pequeños. 
                          El tiempo fue pasando. Sophie se convirtió en una hermosa joven. Y Alexander se convirtió en un apuesto joven. La amistad que les unió en su niñez fue derivando hacia algo más profundo. Fue el inicio de una historia de amor. 
                         Parecía que todo iba bien. 
                         Zayra estaba algo alarmada. Mistress Karen, en cambio, pensaba que, al menos, Sophie y Alexander podían llegar a ser felices. 
                        Alexander le robó a Sophie su primer beso en el hueco de la escalera. 
                        Ella se sobresaltó. 
-¿Te has vuelto loco?-le preguntó nerviosa. 
                        Se sabía que se besaban en el hueco de la escalera. Incluso, cuando Alexander partió con destino al frente, llevó a Sophie bajo el hueco de la escalera y la besó de manera larga. 
                        Mistress Karen llevó a Zayra a un aparte de la habitación. 
-¿Qué le vamos a decir al señorito Alexander cuando regrese?-le preguntó Zayra con desesperación a mistress Karen-¡El señorito adoraba a mi pequeña! Le juró que se casarían nada más regresar él del frente. 
-Ya veremos lo que le decimos-respondió mistress Karen-Lo primero que hemos de pensar es en ti. 
-La única alegría que tenía acaba de irse. ¿Qué voy a hacer sin mi Sophie? 
-Ser fuerte. 
-Me está pidiendo mucho, mistress Karen. No creo que lo pueda soportar. 
-Haz un esfuerzo. 


martes, 13 de enero de 2015

ARGUMENTO DE "ILUSIONES ROTAS"

Hola a todos.
Aquí os traigo de nuevo otra historia. Se trata de Ilusiones rotas. 
Es un relato bastante largo que tengo terminado y que quiero ir subiendo poco a poco a este blog.
Con Ilusiones rotas, nos trasladamos a la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial.
Sophie es una joven criada de origen humilde que acaba de fallecer. El amante de ésta, Alexander, dueño de la mansión donde Sophie trabajaba, está peleando en Alemania contra los nazis ajeno a lo que ha ocurrido. La familia de Alexander, sabedora de la relación que ambos mantenían, no saben qué hacer.
No es una historia romántica al uso, sino que se trata de una historia dramática. De lo que la guerra nos arrebata.
Poco a poco, iré subiendo fragmentos de esta historia.
Deseo de corazón que os guste.


lunes, 12 de enero de 2015

EN UN LUGAR APARTADO

Hola a todos.
Hacía algún tiempo que no me pasaba por este blog.
Entre mis archivos, encontré este relato que, y es totalmente cierto, sólo estaba escrita media hoja. Me he animado a terminarlo y me ha quedado un relato más bien cortito, pero sencillo y romántico.
Espero que os guste.

EN UN LUGAR APARTADO

ISLA DE LOCK WOOD, EN EL RÍO TÁMESIS, 1730  

          Mary rumiaba de rabia al pensar que Martha estaba en aquellos momentos bailando en alguna fiesta. Estaba apoyada en el alfeizar de la ventana de su habitación. Hacía una noche preciosa. Hasta la ventana de la habitación de Mary llegaba el rumor de las olas. Sabía que Martha estaba en compañía de Simon, aquel apuesto galán que la estaba cortejando. Mary veía a Martha bailando con Simon. Él tenía todo lo que Mary deseaba para ella: dinero y apostura.
         Mary hervía de rabia.
         En aquellos momentos, Martha estaba viviendo su momento de gloria en compañía de un hombre que se parecía muchísimo al marido de Mary. Martha estaba muy hermosa con un elegante vestido negro de noche. 
                        Simon se sentó al lado de Martha a la mesa durante la cena. Era sabido por todos que llevaba algún tiempo cortejándola. Ella le escuchaba con atención mientras daba cuenta de los mejillones ahumados que se habían servido de primer plato. Simon poseía el don de hacerla reír. Mary les contemplaba desde la otra punta de la mesa. 
                        Deseaba no sentir envidia de Martha. Su matrimonio era un completo fracaso. 
                        Pero Martha no tenía la culpa de nada. 
                         Simon llevaba interesado en Martha desde hacía unas semanas. Cuando fueron presentados de manera oficial en otra cena. 
-Es un honor conoceros, milady-le dijo. 
-Lo mismo digo, señor-contestó Martha. 
                        Desde entonces, Simon sólo tenía ojos para Martha. Y Mary se moría de envidia. 
                        Durante la cena, el esposo de Mary trató de llamar su atención. Durante el baile, quiso bailar una pieza con ella. 
                         Mary se retiró pronto a su habitación. Alegó que le dolía mucho la cabeza. Martha era más joven que ella. Mary se había casado siendo muy joven. De pronto, sentía que no había vivido lo suficiente. Por eso, sentía cierta envidia hacia Martha. Su hermana menor sí estaba disfrutando de la vida. El matrimonio de Mary había sido pactado entre sus padres y Simon. En cambio, Martha tendría mucha más suerte de la que había tenido ella. Podría casarse por amor. 
                       Martha y Simon lograron salir de casa sin ser vistos. Salieron por la puerta de la cocina, aprovechando que la cocinera estaba durmiendo con la cabeza apoyada encima de la mesa. Caminaron entre los árboles que crecían en la isla. Podían perderse entre ellos. 
                       Se acostaron sobre la hierba. A pesar de los árboles, podían ver las estrellas. Inventaron nombres para cada estrella que veían en lo alto del cielo. Hacían dibujos conectando unas estrellas con otras. 
-Esas tres estrellas forman un triángulo-dijo Martha. 
                         Eran dibujos graciosos los que inventaban con su imaginación. Al mirar las estrellas. 
-Esas estrellas, si las unes, tienen forma de nariz-dijo Simon. 
                          Al decir esto, se acercó a Martha y la besó con pasión en los labios. 
                          Ya le había robado besos a la joven en otras ocasiones. 
-¿Te ha contado tu padre que he hablado con él?-le preguntó Simon. 
-Hablas con él de todo-respondió Martha. 
                         Sin embargo, la conversación que Simon había tenido con el padre de Martha había sido muy distinta. Mary la había escuchado a través de la puerta cerrada de madera. 
                          Llevaba algún tiempo cortejando a Martha. Yendo a visitarla todas las tardes llevándole ramos de flores. Leyendo poemas que él escribía para ella en voz alta. Perdiéndose en su mirada. 
                         Escuchando cómo Martha interpretaba una pieza con el clavicordio. 
                        Por eso mismo, aprendiendo a conocerla, se había enamorado de ella. No se trataba de una unión por interés. Escucharon en silencio el susurro del río Támesis que rodeaba la isla y cuyo caudal bajaba con suavidad. Podían escuchar el croar de una rana que estaba cerca de allí. El ulular de un búho en busca de un pequeño ratón para cenar. Soplaba una ligera brisa que movía la falda de Martha. 
                        Ella se acercó aún más a Simon y lo besó con dulzura. 
                        Le parecía algo irreal estar acostada sobre la hierba a su lado. 
                        Se abrazó a él. 
            Mientras, la doncella de Mary entró en la habitación para ayudarla a desvestirse. 
-Mi hermana se ha ido-murmuró Mary. 
-No, señora-le corrigió su doncella-Vuestra hermana está en el salón. Está hablando con una amiga. 
                         Miente, pensó Mary. 
                         Se acercó a su tocador. Su doncella la hizo sentarse ante él. Empezó a deshacer su moño. Mary estaba como ida. Su doncella le cepilló el cabello. Empezó a parlotearle acerca de la fiesta. De la gente que había acudido a ella. 
                         Mary quería recordar si había llegado a amar a su marido en alguna ocasión. 
                         Brian, su esposo, no era un hombre fácil de tratar. En aquellos momentos, vivían separados. 
                        Él estaba en Londres y Mary no quería pensar en lo que estaría haciendo en aquellos momentos. Ella, por su parte, había vuelto a su hogar familiar. La isla de Lock Wood era como un refugio para ella. Le permitía pensar que estaba aislada del mundo. 
                     Una parte de ella, deseaba ver de nuevo a Brian. Besarle. Abrazarle. Otra parte de ella, deseaba no verle nunca más. Estaba cansada de sufrir por su culpa. 
            Pensó en su hermana. A veces, tenía la sensación de que Martha se parecía a ella en su carácter impulsivo. Se casó con Brian sin pensar que, a lo mejor, él podía no quererla realmente.
            Sin embargo, Simon no se parecía en nada a su marido. Simon estaba perdidamente enamorado de Martha. Podían ser muy felices juntos.
            En la otra parte de la isla, Simon estaba muy tenso.
-Te respeto, Martha-le dijo a la joven-Y no quiero hacerte daño.
            Ella se echó a reír.
-¿Y por qué me ibas a hacer daño?-le preguntó con desparpajo.
-No quiero deshonrarte-respondió Simon-Lo único que quiero es hacerte feliz.
-Me vas a hacer muy feliz.
-¿Y qué pasa con tu reputación? 
-No te preocupes de eso ahora.
-Martha...Quiero casarme contigo. Es lo que le he dicho a tu padre. Y ha aceptado. 
-¿Estás hablando en serio?
-Pon fecha a la boda. No quiero pasar ni un día más lejos de ti. Te amo, Martha. 
            Volvieron a besarse y, a la vez que se besaban, empezaron a desnudarse el uno al otro.
            Se olvidaron de todo.
            Martha se olvidó de su virtud, que debía de proteger a toda costa. Se olvidó de que estaba a punto de perder aquello que más debía de proteger.
            Y Simon se olvidó de que era un caballero. Que Martha era una dama de buena cuna. Y sólo pensó en ella.
            Ya desnudos, se besaron muchas veces. Se lamieron el uno al otro. Se chuparon mutuamente la carne. Se mordieron deseando apoderarse del sabor del otro. Se saborearon recreándose en ello. En que estaban solos.
            Y se abrazaron con fuerza para fundirse en un solo ser.
            La noche se volvió más hermosa.


 

FIN


lunes, 22 de diciembre de 2014

A LA LUZ DE LA LUNA LLENA

Hola a todos.
Y aquí os traigo el final de mi relato A la luz de la Luna Llena. 
Es un breve epílogo que pone punto y final a esta historia.
Deseo de corazón que os haya gustado.

                                   Antes de que te vayas para convertirte en lobo en esta noche de Luna Llena, dame un beso.
                                  Yo me quedaré en el salón esperando tu regreso. Y, como siempre, el lobo te dejará ir.
                                   Serás otra vez un hombre y volverás a mí. Me besarás y me abrazarás y yo sentiré que vale la pena.
                                   Porque vale la pena estar contigo.
                                   Vale la pena amarte.
                                    Te lo digo de corazón. Me asomo a la ventana en las noches de Luna Llena. Te oigo aullar en la distancia. Sé que eres tú.
                                   Sé que tu parte humana sigue muy ligada a mí. Por ese motivo, yo te espero en esas noches en las que la bestia se apodera de ti y te separa de mí. Porque no tardará en llegar la mañana. Saldrá el Sol. Y tú volverás a ser el hombre que más amo en el mundo. Mi amor...



                          Cuando me llevas a nuestro lecho y me besas con ardor en los labios. Cuando me estrechas entre tus brazos y llenas cada centímetro de mi cuerpo de besos.
                         Yo sé que nada me importa excepto estar contigo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

A LA LUZ DE LA LUNA LLENA

Hola a todos.
Me he decidido a seguir terminando con todas las historias que tengo.
Tenía pendiente subir el final de esta historia, pero me he liado a terminar otras que tenía a medias y no he podido.
Hoy, he decidido no posponerlo por más tiempo. Aquí os dejo el penúltimo fragmento de mi relato A la luz de la Luna Llena. 
Mañana, subiré un pequeño fragmento a guisa de epílogo.
Deseo de corazón que os haya gustado.

                             Martha salió de su casa sin ser vista. Era una noche de Luna Llena. Escuchó a lo lejos el aullido de un lobo. Supo que Roger estaba cerca de ella.
                             No tardaría en empezar a amanecer. Y ella quería esperarle y sentía que él no le haría ningún daño.
                              Se quedó sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra el tronco de un árbol. Vio un pequeño rastro de sangre cerca de donde estaba ella sentada. Pensó en su madre y también pensó en su prima Daphne. No podía contarles la verdad a ninguna de las dos.
                            Su madre no se lo creería. Pero, a lo mejor, su prima Daphne sí podía llegar a creérselo.
                           Y no lo entendería.        
                           Roger, murmuró. 
                           Y él pareció escucharla. Aún siendo una bestia, podía sentir que Martha estaba cerca de él. Pero no podía acercarse todavía ella. El Sol no tardaría en empezar a aparecer. 
                          Los pasos de la bestia se acercaron sigilosamente a Martha. En su mente humana, Roger sabía que jamás le haría daño. Era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida. 
                         Los pasos se acercaron cada vez más a Martha. Finalmente, ella se encontró cara a cara con el ser que tomaba posesión de Roger todas las noches de Luna Llena. Se puso de pie. Quiso echar a correr, pero no pudo. 
                          Quiso ponerse a gritar, pero la voz no le salía de la garganta. Poco a poco, la bestia fue desapareciendo. 
-¡Roger!-logró exclamar.
-Martha...-susurró él.
                         Cayó al suelo. Siempre se sentía débil cuando recuperaba la forma humana. Ver a Martha era algo que no esperaba. Ella corrió a su lado cuando le vio caer al suelo y se puso de rodillas junto a él.
-¿Te encuentras bien?-le preguntó.
-Has cometido una locura-respondió Roger con inquietud.
-Tú nunca me harías daño.
                         Roger había vuelto ser un hombre. Sin embargo, el ver a Martha esperándole en el bosque le llenó de un sentimiento de terror imposible de describir.
                         Amaba a aquella joven más que a nadie en este mundo. Y lo último que quería era hacerle daño.
                          Martha le abrazó.
                          No hagas eso, pensó Roger. ¿No te das cuenta de que soy peligroso para ti? Por favor, Martha. Regresa a casa. Olvida que me has conocido. Ve a Londres. Y busca a un hombre mucho mejor. Un hombre que no estoy maldito.
-¿Por qué has venido?-acabó preguntándole.
-Para probarme a mí misma que jamás me harías daño-respondió Martha.
-Ya me has visto dos veces así.
-Quiero pasar toda mi vida contigo.
-¿A pesar de lo que has visto, Martha? ¿A pesar de lo que soy?
                        La joven se apretó más contra él. Roger sintió cómo un nudo se formaba en su garganta. Los brazos del joven rodearon la cintura de Martha. Ella buscó refugio en el calor de su hombro. No le importaba lo que acababa de ver. Roger nunca le haría daño.
                        Tenía mucha confianza en él.
                         Sabía lo que iba a ser su vida si se casaba con él. Porque era su sino ser su esposa. 
                        Las noches de Luna Llena, Roger no estaría con ella. Pero Martha podía esperarle levantada todas las noches. Esperaría con ansia su regreso. 
-No es una vida fácil-le recordó Roger. 
-No me importa-replicó Martha. 
-Me quieres demasiado y yo te quiero demasiado. 
                   Roger acarició con la mano la espalda de Martha. 
                   Él estaba desnudo. Siempre solía desnudarse antes de transformarse. 
                   Pero la cercanía de Martha despertaba otra clase de sentimiento en él. No se trataba sólo de amor. También sentía un inmenso deseo hacia ella. Y, en aquel momento, a pesar de que ya había amanecido, la deseaba. A pesar de que su cuerpo estaba agotado, deseaba a Martha. 
                    Ella lo percibió. Y no sintió miedo alguno. De pronto, su bata, sus zapatillas y su camisón volaron. 
                      Estaba tan desnuda como lo estaba Roger en aquel momento. 
                      El joven la abrazó con más fuerza y la acostó sobre la hierba. La mano de Roger tembló cuando acarició el cabello suelto de Martha. Ella también se dio cuenta de que estaba temblando. 
-Yo no tengo miedo-afirmó la joven-Puedo confiar en ti. 
                        Llenó de besos el rostro de Roger. 
                        El joven se apoderó de la boca de Martha y la joven tuvo la sensación de que iba a devorar sus labios. 
                         Roger mordisqueó con suavidad el lóbulo de la oreja de Martha. 
-Dime cuando quieres que pare-le pidió él. 
                        Su voz sonó ronca y Martha se estremeció. Tembló de manera violenta. 
-De acuerdo...-susurró. 
                        Volvieron a besarse con igual intensidad que antes. Martha no sabía mucho de lo que estaba pasando. Pero recordaba la conversación que mantuvo su madre con Daphne cuando ésta se casó. Y recordaba haber oído a su prima quejarse de la vida íntima con su marido. No sabía cómo iba a ser su encuentro íntimo con Roger. Pero...Sí...Le quería. 
                      Lo abrazó con más fuerza. 
                      No quería permanecer pasiva. No quería estar quieta. 
                     Le besó en la punta de la nariz. Con su mano, empezó a acariciar el torso de Roger. Tenía algunos arañazos en la base de su estómago. 
                      Roger se atrevió a mordisquear los pezones de Martha. Saboreó con la lengua los senos de la joven. 
                       Martha nunca supo cómo Roger llegó a abrir sus piernas. Y ella se dejó llevar por lo que sentía.
                      Su sentido común se esfumó.
                      Tan sólo estaban en aquel bosque Roger y ella.
                      Los dos solos...
                       Martha apenas sintió dolor cuando el cuerpo de Roger invadió su cuerpo. Los dos comenzaron a moverse al mismo compás. Sintieron cómo sus almas se separaban de sus cuerpos. Y cómo ellos se fundían hasta convertirse en un único ser.
                      Permanecieron acostados en la hierba. Se abrazaron con fuerza y, durante unos instantes, no se movieron de aquel lugar. 
                     La madre de Martha no tardaría en darse cuenta de que ella no estaba. Y Daphne podía ir a buscarla. 
-Será mejor que nos vistamos-propuso Roger-Tu madre y yo tenemos que hablar. 
-¿De qué tienes que hablar con mi madre?-inquirió Martha. 
                       De pronto, lo entendió. Roger no quería esperar ni un sólo día. 
                       Iba a casarse con Martha. No veía la hora de convertirla en su esposa. De estar con ella. De todas las maneras posibles...
-Lo único que quiero es estar siempre contigo-admitió Martha-En lo bueno...En tus transformaciones...
-Te juro que te haré la mujer más feliz del mundo-le prometió Roger.