viernes, 29 de noviembre de 2013

EL ÁNIMA

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de El ánima. 
Hoy, la cosa sigue animándose cada vez más. ¡Os invito a que lo descubráis!

                      Al día siguiente, Anne se sintió con fuerzas para levantarse de la cama.
-Estoy harta de estar aquí encerrada-le dijo a su tía Lucy-Quiero levantarme. Y quiero salir a la calle.
                       Sentía su cuerpo dolorido. Pero era a consecuencia de la fiebre y de la debilidad que aún persistía. Pero Anne sentía cómo las fuerzas iban volviendo poco a poco a ella.
                         Ellen se sintió feliz cuando vio salir a su prima de la habitación. Se acercó a ella y le dio un cariñoso abrazo. Aceptó con ella salir a dar un paseo y escuchó por enésima vez a Anne hablar de Tristán. Ellen se preguntó si Gilbert ya se habría reencarnado en Tristán. Y si volvería a la isla para cumplir su promesa de casarse con Anne.
                        Anne se había puesto un vestido de color amarillo que hacía juego con sus rizos de color rojizo. El pelo lo llevaba suelto. Ellen vio cómo las mejillas de Anne volvían a estar sonrosadas. Hacía mucho que no la veía tan radiante. Tan llena de vida...
-Estoy enamorada-le dijo Anne-Y estoy llena de alegría. Tristán volverá a casa. Y tú confías en mí. ¿Verdad que sí? Me crees.
-Por supuesto que te creo-le aseguró Ellen.
-Entonces, nada importa. Excepto que Tristán regrese pronto a casa.
                    De pronto, en la distancia, Ellen y Anne vieron una figura.
                     Se trataba de la figura de un hombre.
-¿Qué ocurre, Annie?-le preguntó Ellen a su prima-Te has puesto blanca.
-Ellie...-susurró Anne-Él...Él...
                         El hombre se fue acercando poco a poco adonde estaban ellas. El corazón de Anne dio un vuelco al reconocer aquella figura masculina. En cambio, el corazón de Ellen pareció detenerse. Gilbert ha cumplido su promesa, pensó. Anne volvía a ser feliz.
-¡Tristán!-exclamó la joven, llena de alegría-¡Tristán!
                   Su sueño se había hecho realidad. Había sentido a su prometido. Sabía que estaba vivo en algún lugar. Y, al final, había vuelto a ella. Anne sentía cómo las lágrimas caían sin control por sus mejillas.
                    Gilbert vio cómo Anne rodeaba su cintura con las manos y cómo hundía su rostro en su pecho. A lo lejos, vio la figura de Ellen. ¡Qué hermosa estaba!, pensó. Se dijo así mismo que debía de sentir amor por la joven que tenía delante de él y se obligó así mismo a acariciar sus cabellos con las manos.
-Mi amado Tristán...-sollozó Anne-¡Has vuelto!
-¿Acaso lo dudabas?-le sonrió él.
-Me dijeron que habías muerto. ¡Pero no me lo creí! En mi corazón, yo sabía que estabas vivo. ¡No estoy loca!
-Te dije que volvería, Annie. Y he cumplido mi promesa.
                        La joven permaneció abrazada a Tristán durante un largo rato sin ser consciente de que él no estaba pendiente de ella, sino de Ellen. Fue el propio Tristán el que puso fin a aquel abrazo.
-Hay una persona que está deseando verte-le dijo Anne mientras le llevaba junto a Ellen.
                       No se percató del rostro desencajado de su prima. No se fijó en cómo su prometido la estaba mirando.
-Ellen, mira-le dijo-Tristán ha vuelto a casa.
-Bienvenido...-susurró Ellen.
                    Sentía un nudo oprimiendo su garganta. No podía apenas articular palabra. Tristán y Anne iban cogidos de la mano, pero el joven se soltó para dirigirse a ella. Entonces, Ellen le dio un beso muy fuerte en la mejilla. Lo besó también en la otra mejilla.
-Tía Lucy tiene que saberlo-afirmó Anne-¡No veo la hora de decírselo! ¡Vamos!



miércoles, 27 de noviembre de 2013

"AMOR AMARGO" YA PUEDE LEERSE EN PUBLIZE

Hola a todos.
Después de que hace dos días me decidiera a subir uno de mis relatos, Volverte a ver, a publize.com, he decidido dar otro paso.
Amor amargo es una idea que empezó a gestarse en mi cabeza. La subí a este blog sin apenas desarrollarla y la retiré a la espera de que se me ocurriera algo. Luego, la historia nació y los personajes tuvieron un nombre. De modo que volví a subirla y no paré hasta que la hube terminado.
Amor amargo es un cuento. Un cuento romántico y de época...Estamos en la isla de Tambo, en Pontevedra, a finales del siglo XVIII. La vida de dos hermanas radicalmente opuestas (la impulsiva Sara y la sensata Olga) se ve truncada cuando un accidente deja paralítica a Sara. Olga decide cuidar de ella siempre, pero el amor, encarnado en la figura del médico que atiende a Sara, aparece en la vida de Olga. ¿Qué pasará?
Publize.com es una red social donde puedes subir relatos, leer otros relatos escritos por escritores como tú y compartirlos.
Estoy muy contenta de poder subir allí mis relatos.
Por eso, me he decidido a subir Amor amargo a publize.com.
He querido anunciarlo en este blog porque es aquí donde vio la luz mi relato. Os agradezco vuestras palabras opinando y dándome aliento.
Éste es el link donde podéis leerlo:

http://www.publize.com/amor-amargo/

No descarto la idea de que vea la luz en Wattpad mejor revisado y más extendido. Pero todo se andará.
Muchas gracias por estar ahí. Por leerme. Por comentar.

martes, 26 de noviembre de 2013

EL ÁNIMA

Hola a todos.
Hoy, he podido avanzar un poco más en este relato. Ayuda mucho el hecho de que está lloviendo en mi ciudad y eso me está ayudando a avanzar, al no poder salir a la calle. Además, estoy con la gripe, pero, por suerte, no tengo fiebre, de modo que, aunque esté tosiendo mucho, puedo trabajar.

                       Era uno de esos extraños días en los que amanecía soleado. Ellen se inclinó sobre Anne y depositó un beso sobre su frente. La enferma estaba despierta. Le dedicó una sonrisa a su prima.
                       Ellen pensó que hacía mucho que no veía tan animada a su prima. Anne hablaba ya de levantarse de la cama. Pero tanto el médico como sus tíos se lo tenían prohibido. En su opinión, Anne debía de recuperar fuerzas antes de levantarse de la cama.
-Tengo que darte una sorpresa-afirmó Ellen.
-¿De qué se trata?-inquirió Anne.
-Es sobre Tristán.
                     Al escuchar el nombre de su prometido, el rostro de Anne se iluminó. Se sentó en la cama. Ellen estaba sentada a su lado en la cama. Vio la ansiedad reflejada en el rostro de su prima. Pensó en cómo le iba a contar que Tristán iba a regresar. Gilbert le había prometido que se reencarnaría en el cuerpo del prometido de su prima. Ignoraba el tiempo que tardaría en reencarnarse.
                     Le cogió las manos a Anne.
-Yo sí te creo cuando dices que está vivo-afirmó Ellen-Anoche, soñé con Tristán. Soñé que venía a buscarte.
-¡Entonces, es cierto!-exclamó Anne, dichosa.
-Tristán está vivo, prima.
                     Los ojos de Anne se llenaron de lágrimas de alegría. En su fuero interno, siempre rechazó que Tristán estuviera muerto. ¿Cómo iba a morir si ella le estaba esperando? Tristán volvería y se casarían.



-No estoy loca-le aseguró a Ellen-De verdad, no estoy loca.
-Te creo, Annie. Te creo.
                     Ellen guardó silencio. Pensó en Gilbert. Iba a renunciar a él por el bien de Anne. Se dijo así misma que había cometido un terrible error. Se había enamorado de un ser que no existía. De un ánima...De alguien que ya estaba muerto. Gilbert se reencarnaría en el cuerpo de Tristán. Éste volvería a casa y se casaría con Anne. Los momentos vividos al lado de Gilbert quedarían en el olvido. Es una locura, pensó Ellen. Fue una locura desde el principio.
                     Besó a Anne en la mejilla. Le dedicó una sonrisa cómplice. Lo importante era que Anne fuera feliz.
-Tengo que ponerme bien-afirmó su prima-Tristán me prometió que nos casaríamos nada más regresar. ¡Y yo no veo la hora de convertirme en su esposa!

lunes, 25 de noviembre de 2013

EL ÁNIMA

Hola a todos.
Siguiendo el consejo que me ha dado nuestro buen amigo EldanY, aquí os traigo un nuevo fragmento de El ánima. 
Veremos cómo Gilbert busca la forma de poder estar al lado de Ellen.

-¿Por qué Annie puede verte?-le preguntó Ellen a Gilbert-¿Qué has hecho?
-Tu prima ha estado a punto de morir-respondió el joven-Yo sabía que su muerte te destrozaría. He aliviado su dolor.
                       Los dos estaban a orillas del lago. Era ya noche cerrada. Muchas preguntas pasaban por la cabeza de Ellen. Sí podía sentir la cercanía de Gilbert.
                        Anne estaba profundamente dormida y Lucy la había enviado a acostarse. Pero Ellen no podía permanecer en su habitación. Se envolvió en una capa de color oscuro y abandonó la casa por la puerta de la cocina. Al llegar a la orilla del lago, supo que Gilbert estaba allí esperándola.
-¿Tristán está vivo?-le interrogó.
-Es posible-contestó Gilbert.
                        Ellen deseó preguntarle qué quería decir con eso de que era posible. ¿Acaso Tristán estaba vivo? En ocasiones, tenía la sensación de que no entendía a Gilbert cuando éste le hablaba. Le fulminó con la mirada.
-¿Dónde está Tristán?-le preguntó a Gilbert-¿Sabes acaso algo de él?
-No sé nada de él-respondió el joven.
-¡Se supone que lo tienes que saber todo! ¡Estás muerto, maldita sea!
-Pero no lo sé todo. Donde yo estoy, oigo toda clase de comentarios. Pero no puedo saber si lo que se dice es verdad. O si es mentira.
                    Alzó la mano para acariciar con ella la mejilla de Ellen.
                 


                  Sí podía verle. Era increíblemente apuesto. Era alto. Podía ver su cabello negro. Podía ver sus ojos, que eran del mismo color negro que su pelo. Pudo sentir cómo Gilbert se llevaba su mano a los labios para besársela. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
-¿Cuándo podrás hacerte de carne?-inquirió Ellen.
                    Gilbert la besó en una mejilla.
-Pronto...-contestó el joven.
                     Ellen pensó en Tristán. Si el prometido de Anne regresaba vivo del frente, la enfermedad que sufría su prima se curaría. Volvería a ser la joven alocada que Ellen tanto admiraba. Por Anne, la joven estaba dispuesta a hacer cualquier sacrificio. Incluso, renunciar a Gilbert.
-Busca a Tristán-le pidió-Si está vivo, usa su cuerpo para volver a la vida. Y ven aquí.
-Vendré para llevarte conmigo-le prometió Gilbert.
-No...Ven convertido en Tristán. Y cásate con Anne. Hazla feliz.
                   Aquella petición dejó mudo a Gilbert.
-¿Me estás pidiendo que me reencarne en el prometido de tu prima?-inquirió una vez superada la sorpresa inicial.
                     Ellen asintió moviendo la cabeza y sus ojos reflejaron tanto esperanza por su prima como dolor. Sentía un inmenso dolor al renunciar a Gilbert. Pero lo hacía por el bien de Anne.
                    Se sentó sobre la hierba. Contempló el horizonte con la mirada perdida y pensó que el volver a ver a Tristán alegraría a Anne.
-No puedo hacer eso, Ellie-se lamentó Gilbert-Puedo reencarnarme en otro cuerpo. Nunca lo he hecho. Pero podría intentarlo. Sin embargo, esa persona dejaría de existir como tal. Sus recuerdos serían borrados. Mis recuerdos y mi vida ocuparían ese lugar. Si me reencarno en Tristán, no podría amar a tu prima.
-¡Pues deberías de hacer un esfuerzo!-le exigió Ellen-Tristán es lo mejor que le ha pasado a Annie. Ha sufrido mucho por culpa del canalla de mi tío.
                      Gilbert la contempló con gesto dolorido. Amaba a Ellen desde que le alcanzaba la memoria. Y ella también recordaba los momentos que habían pasado juntos. Unos momentos que su memoria actual había querido borrar. Se sentó a su lado y contempló sus llorosos ojos. Ellen sentía cómo algo se desgarraba en su interior.
-Me estás pidiendo demasiado-afirmó Gilbert-Me estás pidiendo que renuncie a ti. Y no puedo hacer eso.
-Ya te lo he dicho antes-le recordó Ellen-¡Esfuérzate!
-Puedo reencarnarme en ese joven. Es cierto.
-Entonces, hazlo.
-Lo haré sólo porque tú me lo pides. Pero no me pidas que me enamore de Anne. No podría hacerlo. Yo volvería a la vida convertido en Tristán. Pero...Lo otro...Eso no...
                      Gilbert meneó la cabeza en señal de negación. Sabía que otras ánimas se habían reencarnado en cuerpos moribundos y los habían hecho volver a la vida. En un primer momento, todo era alegría. Sin embargo, después, de la alegría se pasaba a la decepción. Porque los cuerpos reencarnados no daban muestras de reconocer a nadie de sus seres queridos. Podía buscar a Tristán. Podía usar su cuerpo para reencarnarse. Pero...¿Sería capaz de fingir amar a Anne?
-Si de verdad me amas, lo harás-afirmó Ellen de manera tajante-Dices amarme. Entonces, demuéstramelo.
                      Gilbert acabó asintiendo moviendo la cabeza. Aceptó hacer lo que le pedía Ellen. Lo hacía por ella. No lo hacía por Anne. Es sólo por Ellen, pensó Gilbert.
                       Se inclinó sobre ella y la besó con dulzura en la boca. Un beso que acabó tornándose apasionado. Al separarse, Gilbert se dio cuenta de que Ellen estaba llorando.

sábado, 23 de noviembre de 2013

¡NUEVO PREMIO PARA EL BLOG!

Hola a todos.
¡Hoy, estoy super contenta!
El motivo es muy sencillo. ¡Este blog ha recibido otro premio! Es el segundo premio que recibe. ¡Y estoy contentísima!
Se trata del Premio de Otoño.
Es éste:



Como todo premio que se precie, hay que cumplir una serie de requisitos a rajatabla.
NOMBRAR EL BLOG DE ORIGEN DE ESTE PREMIO: http://podemos-juntos.blogspot.com.es

NOMBRAR EL BLOG QUE TE OTORGA EL PREMIO: http://besandoaundesconocido.blogspot.com.es/

Os voy a hablar un poquito de este blog. Elisabeth Bennet es su administradora y es una amante, igual que una servidora, de la novela romántica de época.
En su blog "Seduciendo a un desconocido", Elisabeth está subiendo la interesante y romántica historia de amor que viven Margaret, una joven hija de un terrateniente, y William, el libertino conde de Norfolk. El Destino se encargará de unirles y hacer que descubran lo que es el amor verdadero. Os la recomiendo porque es muy interesante. Os sorprenderá gratamente.

-RESPONDER A ESTAS DOS PREGUNTAS:

-¿Qué es lo que más te gusta del otoño? Me gusta jugar con las hojas secas de los árboles. Empiezan a bajar las temperaturas y apetece taparse con las mantas y arrimarse junto a la estufa. Y tomar cosas calientes.
-¿Qué es lo que menos te gusta de un blog? Aún no he encontrado ni un sólo blog que no me haya gustado

NOMINA A LOS DIEZ ÚLTIMOS BLOGS QUE HAN PARTICIPADO EN EL TUYO.

Y los nominados son:

http://parabatai4ever.blogspot.com.es/
http://enamoradadelasletras.blogspot.com.es/
http://tamaravillanueva.blogspot.com.es/
http://relatosfantasiaelfos.blogspot.com.es/
http://romanceanna.blogspot.com.es/
http://claudia-elmundoalrededor.blogspot.com.es/
http://raecj.blogspot.com.es/
http://amigosdesabores.blogspot.com.es/
http://unpoquitodecasitodo.blogspot.com.es/
http://2mswhispers.blogspot.com.es/

Y esto es todo.
Desde aquí, quiero agradecerle de todo corazón a Elisabeth el haber tenido este hermoso detalle conmigo. ¡Muchas gracias por pensar en mí, Elisabeth!
Y a vosotros os aconsejo que os deis una vuelta por su blog y os enamoréis de Margaret Hamilton y del conde de Norfolk. ¡Una pareja realmente explosiva!

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL ÁNIMA

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este trocito que he escrito de mi relato El ánima. 
He tenido este blog algo descuidado y os pido perdón por ello.
Mañana, me gustaría hacer una entrada compartiendo con vosotros una buenísima noticia que acabo de recibir.
Hoy, os traigo este trocito de El ánima. 
Veréis como Anne se está recuperando, pero nada volverá a ser igual.

                      Anne estuvo durmiendo hasta el mediodía del día siguiente. Cuando se despertó, Lucy comprobó aliviada que no tenía fiebre. Elevó una plegaria de agradecimiento. Ellen rompió a llorar de puro alivio.
                      Gilbert la ha curado, pensó Ellen con ternura. Gilbert le ha salvado la vida a mi prima.
-He visto a Tristán-le contó Anne a su prima.
                       El comentario pilló por sorpresa a Ellen. Lucy y ella intercambiaron una mirada cargada de interrogantes. Hasta donde Lucy sabía, su sobrina ya no tenía fiebre.
                      Ellen se preguntó si las fiebres le habían dejado alguna clase de secuelas a Anne.
-Es imposible-afirmó Lucy.
-He soñado con Tristán-contó Anne-Y lo he visto. Era muy real.
-Ha sido sólo un sueño-le aseguró Ellen.
-Posiblemente...Pero he sentido que Tristán estaba vivo.



                     Ellen se preguntó qué quería decir su prima con eso.
                   Anne hablaba con mucha seguridad.
-Tristán está muerto, querida-le recordó Lucy-¿Lo has olvidado?
                   Anne meneó la cabeza.
                   Siempre tuvo la sensación de que Tristán estaba vivo. Lo sentía en su corazón. No había visto su cadáver. Según el superior de Tristán, su prometido había muerto en combate. ¿Y si se habían equivocado? ¿Y si Tristán había caído en poder de los franceses? Lucy y Ellen estaban conmocionadas. Llegaron a la conclusión de que las fiebres que habían sufrido Anne habían afectado su razón. Lucy se apartó del lado de su sobrina y se acercó a la ventana. Las lágrimas rodaron por sus mejillas.
                  El último lugar del mundo en el que quería ver a Anne era en el manicomio de Bedlam.
-Yo siento que Tristán está vivo, tía Lucy-insistió la joven-Él va a volver. Cuando vuelva, nos casaremos. Me lo ha prometido. Y yo siempre le he creído.
-Sí, prima-susurró Ellen.
-Tú me crees. ¿Verdad que sí me crees, Ellie? Esperaré a que Tristán vuelva.
                  De pronto, Ellen sintió que había alguien a su lado. Pudo ver que Gilbert se acercaba a ella. Nadie más podía verle. Se sintió estúpida por haberse enamorado de un ánima. De alguien que ya no existía porque hacía mucho que había muerto. Anne vio cómo un hombre joven acariciaba con la mano el rubio cabello de su prima. Y lo vio también inclinarse hacia ella y depositar un beso sobre su sien.
-Le estoy viendo-afirmó Anne-Está cerca de ti, Ellie.
                     La joven se sobresaltó. ¿A qué se estaba refiriendo su prima?, se preguntó. Lucy frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir, querida?-inquirió la mujer.
-Estoy viendo a Tristán, tía Lucy-contestó Anne-¿No lo ves? Está junto a Ellie.
-No hay nadie junto a Ellie. Estamos nosotras tres en la habitación. Annie, Tristán está muerto.
                   Ellen podía sentir a Gilbert a su lado. Podía sentir sus labios apoyados sobre su cabeza. ¿Cómo es que Anne podía también verle? ¿Y por qué se estaba refiriendo a él como Tristán?
-Lo entenderás todo más adelante-le susurró Gilbert-Pronto, seré carne. Y estaré a tu lado.
-Será mejor que descanses, prima-dijo Ellen-Duerme un poco.

viernes, 15 de noviembre de 2013

UN SABOR AGRIDULCE

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo trocito de Un sabor agridulce. 
Lorenzo hablará a solas con María Elena.
Os pido perdón porque es bastante cortito.
Le dedico este fragmento a nuestro buen amigo EldanY. Aunque diga lo contrario, es un magnífico escritor y sus frases son siempre acertadas.

                        Fue a la tarde siguiente cuando Lorenzo pudo hablar con María Elena. Rosario los dejó solos a petición de la joven. Pero se quedó en el pasillo.
-Tú no tienes la culpa de lo que pasó-le dijo María Elena a su cuñado-La culpa la tuvo sólo Santiago. Fue él el que se buscó su propia perdición.
                      Lorenzo suspiró al comprender que su cuñada tenía razón.
-De haber sabido lo que estaba pasando-afirmó.
-¿Lo habrías denunciado a la Guardia Civil?-inquirió María Elena.
                       Lorenzo no supo qué contestar. María Elena guardó silencio. Lorenzo se habría estado debatiendo entre la lealtad a su hermano y hacer lo que estaba correcto.
-No sé el tiempo que me queda de vida-se lamentó María Elena.
-¡Bobadas!-le espetó Lorenzo-Tú no te vas a morir.
-Hablas igual que Rosario. Y también hablas igual que Cati. Ninguno de los tres quiere ver que me estoy muriendo. La tisis está acabando conmigo.
                       Lorenzo quiso darle un puñetazo a algo. No entendía el porqué María Elena parecía tan resignada a su suerte.
-¿Y qué dice el médico?-la interrogó su cuñado.
-No dice nada-contestó María Elena-Sólo me queda esperar. A veces, me cuesta tanto trabajo respirar que siento que me voy a morir. Además, no hay nada que me ate ya a la vida.



                        Lorenzo maldijo a su hermano en voz baja.
                        Santiago había destrozado a María Elena.
                       De pronto, un fuerte ataque de tos acometió a la joven. Lorenzo la ayudó a incorporarse. Le golpeó en la espalda. María Elena le hizo señas para que pusiera la palangana delante de ella. Escupió sangre.
                           En aquel momento, María Catalina irrumpió en la habitación de su prima. Poco a poco, el ataque de tos se le fue pasando.
-¿Estás ya mejor?-inquirió María Catalina.
-Un poco...-contestó María Elena-Ahuécame las almohadas y recuéstame. No quiero estar acostada.
                      Entre Lorenzo y María Catalina recostaron a la joven sobre las almohadas. María Elena sentía cómo los pulmones le ardían. Sus mejillas estaban encendidas por la fiebre. Le costaba trabajo respirar bien.
-Iré a buscar al médico-decidió Lorenzo.
-No sabe donde vive-le recordó María Catalina.
-El médico no tiene que venir para nada-intervino María Elena-El ataque ya ha cesado. Me gustaría dormir un poco.
                         La joven cerró los ojos con la intención de descansar un poco. María Catalina y Lorenzo la contemplaron con desolación. Dolía ver a una joven que hasta no hacía nada era feliz reducida a poco menos que un esqueleto. María Catalina tragó saliva, dispuesta a no llorar.
-Elenita dice que yo no tengo la culpa de lo que pasó-le contó Lorenzo a María Catalina.
-¿Y por qué iba a pensar lo contrario?-se interesó la chica.
-Santiago era mi hermano.
-Era su hermano mayor. No era su obligación estar pendiente de lo que él hacía. Era un hombre adulto. Sabía bien lo que estaba haciendo. Sabía que el contrabando era un delito. Pero tuvo que seguir adelante. Era como una especie de pasatiempo para él. No piense que usted tuvo la culpa. Fue una víctima suya nada más. Usted lo admiraba. Pensaba que era perfecto. Y resultó que era un ser humano. Un ídolo que tenía los pies de barro. No lo vio.
-Le agradezco sus palabras, señorita Cienfuegos.
                         Cuando Lorenzo conoció a María Catalina, pensó que era un poco bobalicona. Sin embargo, las palabras que ésta había pronunciado reflejaban cierta madurez. Y mucha inteligencia...
-No podemos borrar el pasado-se lamentó María Catalina.
-Pero tenemos que convivir con él-suspiró Lorenzo-Y eso es muy difícil.
-Se aprende a convivir con el pasado antes o después. Forma parte de nosotros. De lo que somos nosotros. Nos forja como personas.
                      María Catalina le dio un beso a Lorenzo en la mejilla.
-No quiero verle triste-afirmó-Y Elenita tampoco quiere verle triste.
                        Por toda respuesta, Lorenzo le dio un beso en la frente a María Catalina. Agradecía sinceramente el haberla conocido. La necesitaría más adelante. Necesitaba apoyarse en alguien. Y sentía que podía hacerlo en ella. Y María Catalina necesitaba también apoyarse en alguien. Se había echado el peso del mundo sobre los hombros siendo tan joven. Y eso no era justo para ella.