viernes, 15 de mayo de 2015

DARTMOOR HALL

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de Dartmoor Hall. 
Hoy, nuestra protagonista llega a su destino.
¡Vamos a ver qué pasa!

                                    Había estado tantas veces allí que podía ir perfectamente a pie.
                                    Sin embargo, Mary se empeñó en que Melanie debía de ir en un carruaje de alquiler.
                                   La joven aceptó la sugerencia sólo porque complacía a su madre. Sin embargo, su corazón se rompió al pensar que iba a pasar una temporada lejos de casa. Anteriormente, había pasado hasta dos semanas viviendo en Dartmoor Hall porque Alexandra la había invitado. Aquella vez, todo era diferente. Se despidió de su madre y de Margot y subió al carruaje.
                                 La boda de Sophie Ryder con Tyler Douglas había sido la comidilla de toda la isla. Sophie se había instalado en la mansión después de la boda. Tyler juraba y perjuraba que no sabía que había dejado embarazada a Sophie.
                                Era cierto que ella tenía experiencia previa cuando se acostaron juntos por primera vez. Por eso, quería pensar que no había pasado nada entre ellos. Ella no podía justificar la pérdida de su virginidad con él con un camisón roto o con una sábana manchada de sangre. Pero era aún peor porque, aunque él no había sido el primero, sí le había engendrado un hijo. De ahí, la ira de Sophie cuando le dijo que quería romper con ella.
                             El trayecto en carruaje se le estaba haciendo eterno a Melanie. Un trayecto que se le antojaba corto cuando lo hacía a pie se le estaba haciendo largo ahora que lo hacía en carruaje.
-¿Falta mucho para llegar?-le preguntó al cochero.
-Ya no queda mucho, señorita-respondió el hombre.
                            Melanie recordó algo que había escuchado. El niño de Sophie había muerto.
                           Lo cierto era que todo lo relacionado con Sophie y con Tyler se había llevado a cabo con el más absoluto de los secretos.
                            ¿Habría dado a luz Sophie a su hijo? ¿Acaso había sufrido un aborto ya avanzado? Eran muchas las ideas que pasaron por la mente de Melanie.
                             Finalmente, pudo divisar la imponente Dartmoor Hall en la distancia. Siempre que veía aquella enorme mansión, Melanie se quedaba sin habla. Le parecía sacada de un cuento de hadas, con su fachada de un color blanco impoluto. Siempre le había gustado su suelo de mármol.
                            El carruaje se detuvo cuando entró en el enorme jardín que rodeaba la mansión. Los criados habían salido fuera a recibir a Melanie.
                             No estaban todos los criados. Pero Melanie vio a una persona y su corazón dio un vuelco. Estaba muy cambiada con su hábito de monja. Pero la reconocía en cualquier parte.
-¡Melly!-chilló Alexandra-¡Melly!
                           El cochero descendió en primer lugar y abrió la portezuela. Melanie se olvidó de sus modales. Saltó al suelo. Y no tardó en ir corriendo al encuentro con Alexandra.
                           Su querida Alexandra...
-¡Alex!-trinó.
                           Las dos amigas se fundieron en un fuerte abrazo.
                           Durante su estancia en el convento, Alexandra había añorado a Melanie.
                           Se besaron en las mejillas.

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