domingo, 26 de mayo de 2013

PELUCAS

Hola a todos.
Hoy, vuelvo a hacer un pequeño inciso en Berkley Manor. Pero me gustaría hacer un poco más de hincapié en el contexto histórico en el que transcurre. No sólo voy a hablaros un poco de los sucesos de la época. O de la manera de pensar de aquel entonces. Quiero también centrarme en la moda. En cómo se vestía la gente en aquella época.
Ya sabemos, más o menos, cómo pensaban. El matrimonio no era por amor. Sino que era, más bien, una especie de acuerdo. Sin embargo, muchos jóvenes se rebelaban contra esta idea. Y no dudaban en fugarse con quiénes ellos sí querían estar. Amor y matrimonio empiezan a ir de la mano. Como debe ser.
Siempre que he visto una película que transcurría en el siglo XVIII, me llamaba la atención una cosa.
Las pelucas...
¿Os habéis fijado en ellas? Casi todas las pelucas son rubias.
O son de un rubio muy claro o son de un rubio ceniza...
Las pelucas estaban hechas con pelo natural. Normalmente, se hacían con cabello de joven que entraba en el convento. Las jóvenes postulantes debían de cortarse el pelo. La gente pudiente llegaba a pagar unas cifras muy altas por tener una peluca hecha con pelo natural.
También se le pagaba muy bien a todas aquellas mujeres que vendían su pelo. Lo hemos visto en Mujercitas. Jo vendía su pelo en un capítulo.
Las pelucas servían para disimular la pérdida de pelo en los hombres. El rubio era el color de moda en aquella época. Quienes solían usar estas pelucas eran los pelirrojos o los castaños.
Me gusta ver cómo se adornaban las pelucas en aquella época. Algunos adornos podían llegar a rozar lo ridículo.
Una vez, vi una caricatura de la época. Mostraban a dos damas de la aristocracia hablando entre ellas.
Las dos lucían sus correspondientes pelucas. Y estaban horriblemente adornadas. ¡Una de ellas tenía hasta una jaula con loro metido dentro y todo! Je, je.
Fue el Rey de Francia, Luis XIV, el que empezó a usar peluca. Lo hizo porque se estaba quedando calvo. Tenía que hacer algo para disimular su calvicie. Esto ocurrió por el siglo XVII. Luego, se popularizó y se extendió su uso a lo largo de todo el siglo XVIII.
A finales de este siglo, el uso de las pelucas empieza a decaer. Personalmente, nunca me he puesto una peluca.
Me agobiaría. No sería capaz de llevarla puesta. Pero pienso que es interesante conocer un poco más a fondo este tema. ¿No?
De momento, todavía no he escrito nada relacionado con las pelucas. ¡Todo se andará!

 Una dama del siglo XVIII...Lo que lleva puesto debajo de su sombrero es una peluca de color rubio ceniza.

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