martes, 18 de agosto de 2015

JONATHAN Y LADY PRUDENCE

Hola a todos.
La entrada de hoy es para hablaros de dos personajes que han salido de la cabeza de la genial Mary Balogh.
Ella es lady Prudence Moore. Es la prima menor de Joshua, el protagonista de Ligeramente escandaloso. Es un personaje que transmite amor y dulzura desde la primera vez que aparece. Incluso, la dura Freyja es incapaz de resistirse a ella.
Prudence vive con su madre, una verdadera arpía, y con sus dos hermanas mayores. Tiene un hermano mayor que lo único bueno que ha hecho en su vida ha sido morirse. Su institutriz hizo lo imposible para salvarle de ser víctima de los abusos de su hermano. Hasta sacrificarse. Y hasta aquí puedo leer.
Su madre nunca la ha querido. Prudence no era como las demás niñas. Era, por decirlo de algún modo, distinta. De no ser por Joshua, el destino de Prudence habría sido funesto.
Sin embargo, llegado el momento, Prudence sabe muy bien lo que quiere. Se enamora de un chico llamado Ben.
Sabe que quiere estar con él. Sabe que está enamorada de él. Y sabe tomar muy buenas decisiones sobre su futuro.
Cuenta con el apoyo de la gente que realmente la quiere. De sus hermanas...De Anne, que la adora.
Jonathan Huxtable aparece en los recuerdos de Constantine Huxtable. Estamos hablando de la saga del Quinteto de los Huxtable. Jonathan es el hermano pequeño de Constantine.
Al igual que Prudence, era diferente. Sin embargo, era una criatura que estaba llena de amor.
Un joven que estaba empezando a vivir. Que contaba con el cariño de su hermano.
Sin embargo, la autora me mató cuando entendí que Jonathan no había tenido tanta suerte como Prudence. Había muerto.
Son dos personas que vivieron en el siglo XIX. Una época muy difícil si no eras hombre, blanco y, en apariencia, normal.
Es duro de decir, pero Joshua expone de manera cruda los peligros a los que se enfrentaba Prudence si a él le ocurría algo. Quedaría a merced de una madre de pesadilla que era capaz de enviarla al manicomio.
Por algún extraño motivo, Jonathan y Prudence eran aislados de la sociedad. No se les permitía salir de sus casas. Eran considerados como una especie de vergüenza para la familia. En mi humilde opinión, ni él ni ella eran eso.
Albert, el hermano de Prudence, sí era una vergüenza por pretender abusar de su propia hermana. Y por violar a Anne.
Y el padre de Jonathan y de Constantine era un verdadero monstruo.
Ellos, el padre de Jonathan y de Constantine y el canalla de Albert sí debían de estar encerrados en manicomios.
Prudence tuvo la suerte de contar a su alrededor con gente que la apoyó. Jonathan no tuvo tanta suerte, ya que sólo tenía a Constantine.
Son sólo novelas. Pero estas cosas, por desgracia, ocurrían en el siglo XIX.
Donde el hecho de ser diferente era como poco menos que una condena a muerte. Donde se te aislaba de la sociedad de manera injusta.
Y quiero pensar que, de algún modo, las cosas están cambiando para mejor.


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