viernes, 17 de julio de 2015

ILUSIONES ROTAS

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de Ilusiones rotas. 
El fragmento de hoy es muy triste y tiene que ver con el protagonista, Alexander.
¡Veamos qué ocurre!

                                  Todo era confusión a su alrededor. Alexander recordaba haber estado avanzando bajo un Sol de justicia.
                                  ¿De verdad hacía tanto Sol en la ciudad de Witten? Era donde había ido a parar con su contingente.
                                Sin embargo, el Sol no tardó en desaparecer. Las granadas al estallar lo hicieron desaparecer.
                              De pronto, lo único que escuchaba Alexander era el sonido de los disparos. El ruido de las explosiones de las granadas...
                              El olor de la sangre derramada perturbó sus sentidos. Escuchaba a soldados gritar al ser heridos. Él debía de disparar contra los enemigos. Debía de regresar a casa para estar con Sophie.
                             El pensar en ella le distrajo. ¿Habría nacido ya su hijo?
                             Sólo sintió un agudo dolor en su pecho.
                             Alexander se detuvo en seco. Podía sentir cómo la sangre manaba del interior de su cuerpo. Una bala le había alcanzado de lleno.
                             Un soldado alemán le había herido. Pero, a lo mejor, también podía haberle herido uno de sus compañeros. En medio de aquel Infierno, los rostros de desdibujaban. Los soldados disparaban de forma alocada, dando igual a quién herían porque no reconocían a nadie.
                             Sus rodillas se doblaron y Alexander cayó al suelo. Quiso gritar pidiendo socorro. ¡No podía morir!
                             Debía de regresar a casa. Sophie y su hijo le estaban esperando. De pronto, una figura vestida de blanco se acercó a él.
                             Era un niño de corta edad. Alexander tuvo la sensación de que le había visto antes. Pero no podía recordar quién era. ¿Qué estaba haciendo aquel niño en medio de aquella locura? La oscuridad le envolvía.
                             Sin embargo, aquel niño parecía brillar en medio de la oscuridad. Se acercó a un cada vez más débil Alexander. Le dedicó una sonrisa radiante.
-Me llamo Ferdinand-se presentó.
                          Alexander conocía a un niño que se llamaba así. Ferdinand...Era el hijo de mistress Karen. Sabía que su padre y mistress Karen habían tenido una relación en el pasado. Fruto de aquella relación nació el pequeño Ferdinand, muerto a la edad de seis años. Alexander escuchó el rumor de que su madre fue la que mató a aquel pequeño envenenándole.
-Somos hermanos-pudo decir el joven herido.
-Tenemos una familia de lo más peculiar-le aseguró Ferdinand-Pero quiero llevarte donde está ella.
-¿Ella?
-Sophie...Y un ángel...Vuestro hijo...



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