martes, 14 de julio de 2015

LEYENDO "AGNES GREY"

Hola a todos.
Hace algún tiempo, leí una novela que me pareció la más realista de todas las novelas de institutrices que he leído a lo largo de mi vida como lectora de novela romántica.
Se trata de Agnes Grey. Su autora es la malograda Anne Brönte. Es una novela que estoy disfrutando nuevamente. He querido volver a leerla. Y las sensaciones que experimenté la primera vez que la leí están siendo superadas.
Agnes es la hija de un pastor anglicano. Debido a una mala inversión de su padre, su familia está en la ruina. ¿No os suena familiar?
Agnes consigue un trabajo como institutriz para una adinerada familia. Es una joven que ha recibido una buena educación. Sólo ve ésa salida para mantener a su familia.
Alguien podría esperar la aparición del aristócrata de turno. El duque/marqués/conde/vizconde que llegue. Vea a la protagonista. Y abandone su antigua vida de libertino por amor a ella. Sin embargo, esta novela es una hija de su tiempo.
Fue publicada en el año 1845. En la vida de Agnes no hay lugar para un hombre de esas características. Es una historia muy realista sobre cómo es la vida de una institutriz.
No hay jefas que ven a la institutriz como una amiga y una confidente. No hay niños adorables que llegan a querer a Agnes más que a su madre. No hay nada de eso.
Lo que sí que hay son familias que parecen disfrutar haciéndose valer por encima de los demás. Humillando a quiénes no son como ellos. Agnes tiene que tragar demasiada bilis para poder mantener el trabajo y ayudar económicamente a su familia. Es una novela que refleja demasiado bien cómo era la vida de la institutrices en la época victoriana. Era una vida de mucho sacrificio y de mucho esfuerzo. De hacer un ejercicio de contención. De no estallar ante una situación injusta.
Agnes tiene un final feliz. Pero en su vida no aparece un aristócrata. Sí aparece un joven encantador.
Se llama Weston. Es el auxiliar del párroco de su parroquia.
No es un joven rico. No tiene un título, pero Agnes lo ama igualmente.
Os animo a que leáis esta novela porque es distinta. Porque refleja muy bien la vida de las institutrices. Cómo era su verdadera relación con las familias para las que trabajaba. No hay niños adorables que adoren a su institutriz. No hay aristócratas libertinos que cambian por amor. En cambio, sí ofrece un retrato de la época. Duro...
Pero certero...Os invito a que conozcáis a Agnes Grey.

 Portada de Agnes Grey, de Anne Brönte.

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