jueves, 3 de octubre de 2013

DARTMOOR HALL

Hola a todos.
¿Creíais que me había olvidado de Dartmoor Hall? ¡Pues no!
Empiezo a meterme de lleno en esta historia.
Seguimos centrados en los personajes femeninos principales: Melanie y Alexandra.

                          Melanie se encontraba en el aula haciendo un examen de Literatura.
                          Ya faltaba pocos días para que acabaran las clases.
                          Echaría de menos la rutina de ir a la Escuela. Leyó la pregunta que tenía delante de sus narices. Había estudiado mucho en los días previos al examen.
                           Lo último que quería era ponerse nerviosa. La pregunta consistía en hacer un análisis acerca de Frankenstein, de Mary Shelley. Melanie había leído aquella novela. Le había impresionado ver cómo un científico decidía crear vida a partir de cadáveres. ¿Quién es el verdadero monstruo de esta novela?, se preguntó Melanie. ¿Victor Frankenstein? ¿Su creación? ¿La sociedad en general?
                         Empezó a escribir. No sabía el tiempo que le quedaba para hacer el examen. Quería pasar un verano tranquilo. Sin tener que preocuparse por estudiar. Un verano libre...Para poder relajarse. Nada más...

                          Un rato después, Melanie salió del aula acompañada por varias de sus amigas. Hablaban entre ellas del examen que habían hecho.
-¡Seguro que lo has aprobado!-le apostilló una de las chicas a Melanie.
                     


                              La chica se encogió de hombros.
-Yo creo que lo he hecho bien-dijo.
-¡Siempre sacas las notas más altas!-afirmó otra de sus amigas-¡Seguro que vas a sacar un 8! ¡O un 9!
                             Melanie y sus amigas salieron al jardín. Era su lugar favorito. Veía los árboles más frondosos. Se notaba la llegada del verano.

                            Mientras tanto, en el convento de las Hijas de la Caridad, de Nevers, Alexandra miraba perpleja a la Madre Superiora.
-¡No puede hacerme esto!-exclamó nerviosa.
-Mi principal deber es poneros a salvo-afirmó la Madre Superiora.
-Yo no me quiero ir de aquí, Reverenda Madre.
-Tu vida corre peligro. Y la vida de tus compañeras...No quiero que vuestras muertes pesen sobre mi conciencia.
                        Alexandra estaba reunida junto con otras compañeras en el despacho de la Madre Superiora. Era cierto que varias monjas habían enfermado a lo largo de las últimas semanas. Algunas de ellas, por desgracia, habían muerto. Se había declarado una epidemia de cólera en el convento. La Madre Superiora había pensado en enviar a las monjas, postulantes y novicias que estuvieran sanas de vuelta a sus casas.
-¡Yo no tengo familia!-sollozó una novicia-¡No sé adónde ir! ¡Me deshonrarán!
-No me da miedo quedarme-afirmó Alexandra-Sé cuidar enfermos. Podría ser de gran utilidad.
                    La Madre Superiora movió la cabeza en señal de negación. No quería poner en peligro las vidas de las integrantes de la congregación.
                    Lamentaba sinceramente el haber tenido que tomar aquella decisión.
-Rezaré para que la epidemia dure lo menos posible-dijo-Le pediré a Dios que tenga piedad de nosotras. Le pediré a Dios que os ilumine. Pronto, si queréis, estaréis de vuelta. Pensad en esto como en una prueba que os ha puesto Dios. Quiere probar vuestra vocación.
                     Alexandra no lo entendía.



                            Quería quedarse en el convento. Estaba segura de que su vocación religiosa era auténtica. No le esperaba nada más allá de los muros de aquel lugar. Ni siquiera la esperaba su familia. Estaba convencida de que todos habían seguido con sus vidas sin pensar en ella.

                           Mientras paseaba con Sophie Ryder por el bosque de pinos, Tyler Douglas, hijo mayor y heredero de los barones de Dartmoor, le soltó toda la perorata que había estado ensayando en los días previos.
                          No tardó mucho tiempo en arrepentirse de todo cuanto había dicho cuando vio cómo los ojos de aquella pelirroja se encendían y le miraban con rabia, ya que había echado por tierra todas sus ilusiones.
-¡Has estado jugando conmigo!-le escupió Sophie-¡Me has engañado!
                        Le dio un fuerte bofetón.
-Jamás he querido engañarte-le aseguró Tyler-Nunca he querido hacerte daño.
                       Sophie estaba furiosa. Era miembro de una de las familias más importantes de Inglaterra. Pero, por culpa de la mala cabeza de su padre, se veía obligada a vivir en aquella apartada isla. Aún así, había tenido la enorme suerte de encontrar un buen partido, como lo era Tyler.
-Creía que ibas a pedirme matrimonio-prosiguió-¡Maldito seas! ¡Me has mentido!
                       Tyler se arrepintió de haber empezado a coquetear con aquella joven.
                       Nunca antes había pensado en sentar la cabeza. Había pensado en casarse con Melanie. Sin embargo, ella le había dejado las cosas claras.
-Sophie, no lo entiendes-se justificó Tyler.
                       Se dijo así mismo que, por suerte, no había pasado nada entre él y Sophie. Pero ella no lo veía del mismo modo.
                        Estaba realmente furiosa. Tyler se había enfrentado antes a amantes despechadas. Pero Sophie le recordaba a un Demonio. La veía capaz de hacer cualquier cosa. Incluso, la veía capaz de decir que la había deshonrado. Se habían limitado a besarse. O eso era lo que pensaban todos. Lo cierto era que habían hecho mucho más que eso.
                        Sophie había estado entre los brazos de Tyler.
                        Era cierto que no había sido el primero con el que se había acostado, ya que Sophie pensaba que una mujer podía hacer las mismas cosas que hacía un hombre si las hacía con discreción.
                          Pero Tyler...¡El muy maldito! Sophie trató de no pensar en eso. La enfurecía.
-Mereces encontrar a alguien mejor que yo-le dijo a Sophie-Eres una mujer extraordinaria.
-¿Y dónde voy a encontrar a alguien mejor que yo en este lugar perdido?-le espetó la joven-¡No hay nada que valga la pena aquí! ¡Y me rechazas!
                     Se alejó a toda prisa de Tyler dando furiosas zancadas.                                

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada